Conexión olímpica entre Barcelona 92 España y Río de Janeiro Brasil. Juilan Flores Garcia


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Conexión olímpica entre Barcelona 92 y Río de Janeiro. La capital catalana ofrece a la sede de los Juegos del 2016 experiencia, saber hacer y un exitoso modelo urbano | La ciudad brasileña, y el gigante sudamericano en general, corresponde con expectativas de negocio
Conexión olímpica entre Barcelona y Río de Janeiro

“Barcelona es nuestra inspiración”. Eduardo Paes, alcalde de Río de Janeiro, fan declarado de Pasqual Maragall, nieto de madrileña y ciudadano de Barcelona -el prefeito tiene doble nacionalidad y hace tres años decidió trasladar su registro en el censo electoral español de la capital del Estado a la de Catalunya, donde residen varios de sus familiares- tiene razones sobradas para haber elegido la sede de los Juegos Olímpicos de 1992 como uno de los espejos en los que se mira la ciudad que albergará el gran evento del deporte mundial en el 2016. Esas motivaciones no son sólo de carácter sentimental y personal. Barcelona ofrece a Río experiencia, saber hacer y, sobre todo, un modelo de transformación urbano de éxito, sostenido durante dos décadas. A cambio, la metrópoli carioca brinda a las empresas españolas, y especialmente a las catalanas, oportunidades de negocio, de abrirse camino en un mercado muy dinámico -y todo hay que decirlo muy disputado- en el que Río de Janeiro no es ni el único ni el más importante polo de atracción de inversiones de un país como Brasil que, en medio de una crisis mundial, vive un boom económico sin precedentes en su historia.

La conexión olímpica Barcelona-Río no es nueva. Algunos de los artífices del proyecto Barcelona-92 ya asesoraron a la metrópoli carioca en su quinto intento -el primero serio- de alcanzar, sin éxito, la gloria olímpica en el 2004. Antes incluso, los gobernantes cariocas ya habían recurrido a los expertos barceloneses (Lluís Millet, Oriol Bohigas, Jordi Borja, Manuel de Forn, Manuel Herce…) para que diseñaran diversos proyectos de reforma y mejora urbanas e incluso planes estratégicos para su ciudad. Pero fue la elección de la ciudad brasileña como anfitriona de los Juegos del 2016, en octubre del 2009, la que trazó definitivamente un puente interoceánico comercial, empresarial e institucional.

Muy pocos días después de la designación olímpica, en una visita a Barcelona, los alcaldes Eduardo Paes y Jordi Hereu firmaron un convenio de colaboración entre ambas ciudades para desarrollar programas de intercambio de experiencias en la gestión y organización de grandes acontecimientos y mejora de espacios urbanos. La continuación de aquel acuerdo fue el Business Bridge a Río y São Paulo organizado por el Ayuntamiento y la Cambra de Comerç de Barcelona, con una treintena de empresas catalanas y con la adjudicación de infraestructuras y servicios olímpicos en el punto de mira.

En los últimos años han ido surgiendo diversas iniciativas de tipo empresarial alentadas por las posibilidades que Brasil ofrece a los profesionales y a las empresas catalanas. Son iniciativas que muchas veces acaban coincidiendo y coordinándose y que desbordan el ámbito de Río y de sus Juegos para explotar el gran filón de la sexta economía mundial. Es el caso de Barcelona Brasil Group (BBG), un consorcio impulsado por la Fundació Catalunya Europa para difundir el modelo Barcelona. “La cuestión olímpica nos une, pero detrás de ella hay grandes posibilidades de trabajar en proyectos de transformación urbana, y en ese ámbito Barcelona ofrece un modelo exitoso y duradero. Los Juegos son una puerta de entrada, pero Brasil ofrece muchas oportunidades más allá de los Juegos”, señala Judith Muntal, una de las responsables de BBG. En este sentido, Muntal destaca el interés que algunas experiencias barceloneses, como las campañas de paisaje urbano, la recuperación del puerto o la regeneración de Ciutat Vella, despiertan en Brasil.

A finales de 2011 se puso en marcha también la Cambra de Comerç Brasil-Catalunya, que cuenta ya con 60 compañías asociadas (Aigües de Barcelona fue la primera). El promotor es Javier Mirallas, presidente en Catalunya de Prosegur, una empresa de seguridad que cuenta con 50.000 empleados en Brasil y que sólo en las calles de São Paulo mueve cada día 700 furgones de traslado de dinero. Prosegur, como Iberdrola, Indra, Gas Natural, Repsol, Inditex, Banco Santander, Telefónica, las grandes constructoras o Abertis son algunas de las grandes empresas españolas que ya tienen una fuerte presencia en Brasil. Su interés por aquel país está más que justificado: la previsión de inversiones para los próximos nueve años, sólo en el estado de São Paulo, supera los 370.000 millones de euros. Y es que Río y el 2016 son sólo una pequeña porción del suculento pastel brasileño.

Más allá de abrir vías de penetración para las empresas catalanas, Mirallas tiene otro objetivo a medio plazo: “Que cuando Brasil comience a exportar capital, su puerto de entrada en Europa sea Barcelona”. Y un sueño: que una buena parte de los estudiantes e investigadores becados por el Gobierno brasileño para formarse en el extranjero recalen en la capital catalana. De hecho, ya ha empezado a ser así.

Los días 26 y 27 de este mes Barcelona y Río de Janeiro tendrán ocasión de seguir estrechando relaciones. En la ciudad brasileña tendrá lugar unas jornadas sobre Juegos Olímpicos y transformación urbana organizadas por BBG y respaldadas por los dos ayuntamientos, la Cambra de Comerç Brasil-Catalunya y la embajada de España. Se trata de la segunda edición de la Conexión Río-Barcelona (la primera se celebró en el 2010) y se llevará a cabo en vísperas de que la capital catalana conmemore -austeramente- el vigésimo aniversario del acontecimiento que cambió su historia. Los días 28 y 29 de junio está iniciativa tendrá una segunda parte en São Paulo.

De hecho, la celebración de encuentros catalano-brasileños, aquí y allá, es una constante en los últimos tiempos. Esta semana se hicieron en el hotel Majestic de Barcelona unas jornadas de carácter jurídico-económico, en las que se pusieron de relieve esas grandes oportunidades de negocio, pero también las dificultades -causadas sobre todo por las trabas arancelarias y la maraña tributaria del país sudamericano- que encuentran las empresas catalanas. De momento, ya son unas 2.600 las que exportan y más de 170 las que tienen implantación comercial o productiva en Brasil. El reto en los próximos años es que las medianas empresas, y no sólo las grandes corporaciones, encuentren un hueco en un mercado cada vez más codiciado.

Ejemplos de empresas y profesionales catalanes que prosperan aprovechando el filón olímpico de Río no faltan. En algún caso. como el Alonso, Balaguer y Arquitectos Asociados, con diversas obras en cartera en Brasil y despacho en São Paulo, los proyectos tienen relación directísima con la cita del 2016. Con su socio local, el arquitecto João Pedro Backheuser, es el responsable de la villa olímpica de los periodistas y árbitros (40 edificios), que después de los Juegos, como sucedió en Poblenou, se convertirá en un nuevo barrio de la ciudad.

La empresa
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