El Rey abdica lo ‘meditaba’ desde hace un mes


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MONARQUÍA Declaración institucional de Mariano Rajoy

El Rey abdica

El Rey ha anunciado su abdicación.Atlas

  • Los motivos los comunicará el Rey ‘personalmente a todos los españoles esta mañana’

  • Está convencido de que ‘es el mejor momento’ para ‘el cambio en la Jefatura del Estado’

  • Desde hace más de un mes el Monarca meditaba ‘seriamente’ la posibilidad

  • Rajoy confía en que ‘esta nueva página’ de la historia se escribirá ‘en un clima sereno’

ANA ROMEROMadrid

El presidente del Gobierno ha anunciado, en declaración institucional, la decisión del Rey Juan Carlos I de abdicar y transmitir la Jefatura del Estado en su hijo, el Príncipe Felipe.

Rajoy ha anunciado que Don Juan Carlos dará a conocer este mismo lunes los motivos de su abdicación y que le ha comunicado que está convencido de que es el mejor momento para que pueda producirse con toda normalidad el cambio en la Jefatura del Estado y la transmisión de la Corona al Príncipe de Asturias.

Rajoy ha anunciado que ha convocado para mañana martes un Consejo de Ministros extraordinario para “poner en marcha las disposiciones constitucionales”. Al tratarse de una abdicación, será necesario aprobar una ley orgánica, pero Rajoy ha confiado en que “en un plazo muy breve” las Cortes puedan proclamar Rey al Príncipe de Asturias.

Rajoy ha confiado en que “esta nueva página” de la historia de España se escribirá “en un clima sereno, con tranquilidad y con agradecimiento” a la figura del Rey, al que ha querido rendir homenaje como “el mejor símbolo de la convivencia en paz y libertad” de los españoles y el “principal impulsor de la democracia”.

El presidente ha asegurado que la preparación, el carácter y la amplia experiencia en asuntos públicos del príncipe Felipe constituyen una “sólida garantía de que su desempeño como jefe de Estado estará a la altura de las expectativas”.

El Rey abdica para salvar a la Monarquía de la crisis institucional

Mariano Rajoy anuncia esta mañana, en declaración institucional, un hecho inédito en la joven democracia de este país: el propósito del Rey Juan Carlos de abdicar y transmitir la jefatura del Estado a su hijo, el Príncipe de Asturias, de conformidad con lo previsto en el artículo 57, 1º y 2º de la Constitución. Fuentes consultadas por este diario, atribuyen al nuevo escenario político español dibujado tras las elecciones al Parlamento Europeo del pasado 25 de mayo la decisión de Don Juan Carlos que venía siendo barajada en la Zarzuela desde hace más de año y medio, como informó El Confidencial el 22 de febrero del pasado año (El Rey baraja ya su abdicación).

Después del accidente del Rey en Botsuana hace poco más de dos años (Historia de cómo la Corona entra en barrena de 15 de abril de 2012), que motivó una inédita petición de perdón de Don Juan Carlos y con los avatares del proceso judicial penal que se sigue contra su yerno, Iñaki Urdangarin, imputado por varios delitos y en el que podría ser procesada por blanqueo de capitales y delito fiscal su hija menor, la infanta Doña Cristina, Don Felipe ha venido adquiriendo un protagonismo en el que se ha sostenido la Corona (La Operación Don Felipe, en marcha de 19 de abril de 2012). La misión del heredero ha consistido en suplir -hasta donde constitucionalmente ha sido posible- las ausencias del Rey motivadas por sus recurrentes problemas de salud de los que el Jefe del Estado ha aparecido más recuperado en los últimos meses.

La situación del Rey, en términos políticos y sociales, y pese a su esfuerzo y al de su entorno, no ha remontado, como lo demostrarían los sucesivos barómetros de Centro de Investigaciones SociológicasNo obstante, la situación del Rey, en términos políticos y sociales, y pese a su esfuerzo y al de su entorno, no ha remontado (Rescatar la Corona, de 24 de mayo de 2014) como lo demostrarían los sucesivos barómetros de Centro de Investigaciones Sociológicas. Desde 2011, la institución es suspendida por los ciudadanos. Entonces alcanzó una calificación del 4,89. La nota bajó en 2013 hasta el 3,68 y apenas repuntó (sólo a un 3,72) en 2014, pese a la mayor actividad institucional del Rey y a su gran exposición pública con motivo del fallecimiento del ex presidente Suárez el pasado 23 de marzo y sus viajes a Marruecos, Portugal y países árabes y su presencia en distintos eventos como la final de la Champions en Lisboa el pasado 24 de mayo. La Reina y el Príncipe de Asturias, sin embargo, acaparan mayor simpatía y popularidad que Don Juan CarlosLas razones que el año pasado parecían aconsejar la abdicación del Rey, lejos de haberse diluido se han transformado en perentorias debido, por una parte, a la esterilidad de los esfuerzos de la Zarzuela por mejorar la visibilidad y popularidad del Jefe del Estado, y, por otra, a la fortísima crisis del sistema político y al deterioro social por el que atraviesa España, que se ha agudizado con los resultados de las elecciones europeas del pasado 25 de mayo.

La permanencia de Don Juan Carlos en la Jefatura del Estado ha venido sustentándose en el consenso del Partido Popular y del PSOE, pero los comicios europeos han dejado tocado el bipartidismo (la suma de ambos partidos no alcanzó el 49% de los votos) y sumido a los socialistas en una crisis que se ha cobrado ya la pieza del secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que cederá su cargo el 20 de julio en un Congreso extraordinario del partido en el que se prevé que sean elegidos dirigentes de generaciones sin vinculación vital y afectiva a la transición y mucho más inclinados a las tradicionales tesis republicanas de la izquierda que conectarían especialmente con los segmentos más jóvenes. El 7 de abril del pasado año, en un macrosondeo de El País, el Rey perdía 32 puntos de aceptación respecto de otro anterior de las mismas características, debido al rechazo de los votantes del PSOE y de los jóvenes. Los menores de 34 años otorgaban al Jefe del Estado un nota muy negativa (-41), mientras que el mayor respaldo al monarca se registraba entre los mayores de 55 años.

Los pésimos resultados del PSOE, muy próximos al desplome, y los muy malos del PP, con la emergencia de fuerzas políticas de claro signo republicano (IU, Podemos y, en menor medida, UPyD), proyectan un legislativo en la próxima legislatura que podría fragilizar aún más de lo que está la Corona y a su titularLos pésimos resultados del PSOE (23%), muy próximos al desplome, y los muy malos del PP (sólo el 26% de los sufragios), con la emergencia de fuerzas políticas de claro signo republicano (IU, Podemos y, en menor medida, UPyD), proyectan un legislativo en la próxima legislatura que podría fragilizar aún más de lo que está la Corona y a su titular. A estas circunstancias se añade el muy posible procesamiento de la infanta Doña Cristina en el caso Nóos que podría ser confirmado por la Audiencia de Palma, lo que supondría sentar en el banquillo al yerno y la hija del Rey y al secretario de las infantas, Carlos García Revenga.Este escenario de inmediato futuro hubiera alcanzado al monarca en una dinámica de progresiva debilidad -en este cuadro no hay que olvidar la apuesta independentista de Cataluña en donde Esquerra Republicana superó en la europeas a CiU convirtiéndose en la primera fuerza política de la comunidad- que comprometía a Don Juan Carlos pero también a la institución. De ahí que, como han apuntado intelectuales como Santos Juliá, “la transmisión en vida de la Corona puede ser el principio de una recuperación de confianza bajo su nuevo titular”. La abdicación se configura así como un movimiento institucional histórico para reforzar la Monarquía parlamentaria e iniciar una nueva etapa política con la Jefatura del Estado en la persona de Don Felipe de Borbón, que el pasado 30 de enero cumplió 46 años.

La abdicación del Rey se produce, además, en el contexto en el que se desenvuelven monarquías parlamentarias europeas como la de Holanda y Bélgica. En Enero del pasado año, la reina Beatriz renunció en favor de su heredero el príncipe Guillermo (1967), lo mismo que en julio hizo el rey de los belgas, Alberto II que resignó su cargo en su primogénito Felipe (1960). Ambas monarquías, así como la británica, han superado en años anteriores fortísimas crisis que los nuevos titulares de la Corona han logrado eludir renovando la institución y evitando que prosperasen los pequeños pero activos grupos que cuestionaban la Monarquía. Lo mismo podría suceder en España con la abdicación de Don Juan Carlos, que ha culminado uno de los reinados más largos y fructíferos de nuestra historia y al que la democracia española le debe su padrinazgo e impulso.

 

El Rey lo ‘meditaba’ desde hace un mes

Según fuentes de toda solvencia, desde el viaje a Oriente Próximo el mes pasado, Don Juan Carlos, de 76 años, meditaba “seriamente” la posibilidad. El Príncipe estaba en Centroamérica este fin de semana cuando el monarca tomó la decisión. Desde Zarzuela se repite desde hace dos años que la abdicación sería anunciada “por sorpresa”, como si de la devaluación de la moneda se tratara.

La imputación de su yerno Iñaki Urdangarin y su hija, la Infanta Cristina, en el ‘caso Nóos’, el accidente en Botsuana que provocó unas disculpas históricas del Rey, sus operaciones en los últimos años y el protagonismo que ha ido adquiriendo el Príncipe han situado al monarca en una difícil posición que le ha llevado a tomar la decisión de abdicar.

Así es el proceso de abdicación

  1. El escrito de abdicación debe ir refrendado por el presidente del Gobierno a los efectos formales de conocimiento.
  2. El presidente del Congreso, que a estos efectos ejerce como presidente de las Cortes, convoca a las dos juntas de portavoces, reunión a la que asisten el presidente del Senado y el ministro encargado de las relaciones del Gobierno con las Cortes, para acordar el orden del día, que debe tener ese solo punto. En dicha reunión se explicita si algún grupo tiene dudas sobre la validez jurídica del escrito de abdicación.
  3. Si no las hay, la reunión conjunta de las Cámaras sería muy corta. El presidente del Congreso, que encabeza la reunión, da lectura a un escrito muy breve, que se referirá exclusivamente a la aceptación de la referida validez jurídica. Nada de discutir su conveniencia, ni de convertir la sesión en un debate sobre la monarquía ni sobre su titular.
  4. Si en las intervenciones no ha habido discrepancias, el presidente, de conformidad con los artículos 82.1 y 83 del Reglamento del Congreso, propone la aprobación por asentimiento.
  5. Si hay discrepancia, habrá que votar. Como lo conveniente es que la votación sea secreta, basta con que lo pidan dos grupos parlamentarios o la quinta parte de los diputados y senadores presentes. Si nadie la pide, puede decidirlo el presidente.
  6. El presidente del Congreso dará cuenta del resultado al rey y ordenará la publicación oficial.
  7. La abdicación surtirá efecto el mismo día de dicha publicación oficial.

 

 

 

el explicará su a las 12:00. En , y

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